La búsqueda de alternativas al trasporte individual con “base
carbono” es decir, en coche o moto
tradicional ha encontrado en la bicicleta eléctrica un campo de posibilidades
casi infinitas.
La oferta de esta clase de vehículos está multiplicándose de
forma exponencial día a día y grandes empresas de la automoción han lanzado
bicicletas de propulsión eléctrica, en muchos casos como “ejercicios de diseño”.
Y en otros casos como alternativas originales al “vehículo de cortesía”
Tanto las bicicletas de pedalada asistida, como las eléctricas
puras tienen una presencia cada vez mayor en nuestras ciudades y no solo las
usan aquellas personas que ya iban de un lado a otro con su bicicleta y maldecían
las cuestas, sino aquellas personas que nunca se han planteado tener una moto,
pero que sin embargo consideran la bicicleta una alternativa para sus
desplazamientos de corto alcance, como ir a por el pan o el periódico.
Estas bicicletas han abierto además nuevas alternativas de
ocio para el uso de caminos y rutas que en muchos casos podían no se accesibles
por distancia o dificultad a cierto publico, que ahora, con la ayuda de este
vehículo pueden acceder a dichas alternativas.
Su fácil carga en el garaje de casa, su alcance, que ronda
ya los 60 Km
en una carga, y su cada vez más asequible precio, dada la gran oferta que existe
ya en el mercado hacen sin lugar a dudas de la bicicleta eléctrica una opción
de ocio y movilidad personal cada vez más atractiva.
¿Y aquí qué?
Aunque el Norte de Europa ya se tenía a la bicicleta como un
vehículo de gran presencia en sus ciudades la bicicleta, en el caso de España,
el auge de la bicicleta eléctrica está suponiendo un cambio importante en la
forma de desplazarnos de los españoles, existiendo cada vez más empresas que ofrecen
bicicletas eléctricas, tanto en venta, como en alquiler e incluso como elemento
promocional para el turismo en establecimientos hoteleros y ayuntamientos.
También se está dando el paso en las ya existentes
bicicletas de alquiler que proporcionaban los ayuntamientos, que en muchos
casos están pasando a ser bicicletas eléctricas
Ahora solo queda que, aparte de los usuarios, las ciudades
se adapten a la presencia de estos vehículos, que a pesar de todo, siguen
siendo tan frágiles como una bicicleta tradicional.